El padre Pietro Parolari, misionero del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME) en Bangladesh desde hace 30 años, ha sido gravemente herido ayer por disparos de arma de fuego en Dinajpur, a 350 kilómetros de la capital, Dhaka. Según los testigos, tres hombres armados han abierto fuego contra el misionero. El padre está consciente y, si bien una de las balas le ha atravesado el cuello, afortunadamente su vida no corre peligro.
En el momento del atentado el padre Piero hacía su recorrido en bicicleta de todos los días para visitar a los enfermos. El misionero además es médico.
Como explicaba el vicario general del PIME, el padre Davide Sciocco, desde Roma, “el padre Piero es una persona comprometida desde siempre y con gran dedicación al servicio de los enfermos, en especial a los más débiles y pobres”.
Nacido en la localidad italiana de Lecco en 1951, tras acabar la carrera de medicina entro en el PIME para ser misionero. En 1985, tras su ordenación sacerdotal partió para Bangladesh, donde ha permanecido desde entonces. Muy volcado en el ámbito sanitario, fundó el “Tbc Hospital”, con 70 camas destinadas a enfermos de tuberculosis, junto a la parroquia de Rajshahi. Desde hace algunos años trabaja en la parroquia de Suhiari, como vice párroco, junto a otro misionero, el padre Giambattista Zanchi, ex superior general del PIME. También trabaja en el hospital de St. Vicent de la diócesis.
En cuanto a los motivos del atentado, el embajador italiano, Mario Palma, ha dicho que “los asesinos han huido tras la acostumbrada modalidad de emboscada. Esta es la confirmación del peligro para los extranjeros, tras los atentados contra Tabella y el cooperante japonés. No creo personalmente en la hipótesis de una serie de ataques organizados por el Isis, sino más bien en un intento de sembrar el caos mientras se espera el veredicto contra dos políticos de la oposición acusados de crímenes contra la humanidad”.
Según el centro de análisis británico Site Intelligence Group, el Isis habría reivindicado los homicidios del cooperante italiano Cesare Tavella y del cooperante japonés, pero el gobierno de Bangladesh ha negado categóricamente la presencia del Califato islámico en su territorio. Sea como sea, es un hecho que en los últimos meses varios pastores protestantes de Dhaka han recibido amenazas de muerte de parte de extremistas islámicos.
Los misioneros del PIME en Bangladesh, país en el que están presentes desde 1855, son actualmente una treintena, trabajando en el ámbito pastoral, educativo, sanitario y social