Un 12 de marzo de 1977, fue asesinado el padre jesuita Rutilio Grande García, a la edad de 49 años, en la zona conocida como “Las tres cruces” en la carretera que conduce a la ciudad de El Paisnal, en El Salvador.
El trabajo del padre Rutilio se caracterizó por defender a los más desfavorecidos y denunciar los abusos cometidos por las autoridades, desde su parroquia de Aguilares, en el departamento de San Salvador El padre Grande, creó las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), originando una reacción adversa de parte de los terratenientes de la zona, que lo calificaron como un agitador comunista. El sacerdote Rutilio Grande es considerado como el primer mártir de la Iglesia salvadoreña. Amigo de Mons. Romero, también asesinado en El Salvador, el padre Rutilio está ahora en proceso de beatificación.
En este sentido, el jesuita Rodolfo Cardenal, miembro de la Comisión de Historia, está documentando el caso de este jesuita para su beatificación. A petición del postulador de la causa, el también jesuita Anton Witwer, el padre Rodolfo viajó a Roma para buscar en los archivos de la Curia General documentos que agilicen la causa.
Mientras estaba en Roma, cuentan los jesuitas, coincidió con la delegación de obispos y miembros de la comisión de beatificación de Mons. Romero. Habían llegado para agradecer al Santo Padre su beatificación. Invitado especialmente por los obispos, tuvo oportunidad de saludar personalmente al Papa Francisco. Se presentó como jesuita biógrafo del padre Rutilio Grande, y recopilador de materiales para el proceso de su beatificación.
En el breve y cercano encuentro, el Papa le preguntó si sabía de algún milagro obrado por el padre Grande. Ante la respuesta negativa del padre Rodolfo, el papa Francisco afirmó que sí que había un milagro: Monseñor Romero. “Esperamos que la causa de beatificación de nuestro hermano Rutilio avance con diligencia y el próximo año podamos contar con un beato más en El Salvador”.