En un ambiente de alegría y festividad se inauguró en la Prelatura de Ayaviri, en la zona sur de Perú, el Centro Cultural y Museo “San Juan Pablo II”. Dicho espacio fue bendecido por Mons. Kay Martín Schmalhausen Panizo, Obispo Prelado de Ayaviri.
Esta iniciativa, liderada por el padre Miguel Coquelet, sacerdote de la Parroquia San Francisco de Asís de Ayaviri, se inició en agosto de este año y se terminó en octubre de este mismo año. En primera instancia iba a estar en el local de la parroquia pero con apoyo del Obispo Prelado, se pudo habilitar parte del local de la Prelatura para que funcionara allí el Centro Cultural y Museo.
Este centro cultural contará con un centro de grabación de música, y será la radio de la Prelatura que de acuerdo a lo establecido volverá a funcionar en diciembre de este año. También será un espacio para que la comunidad escolar pueda tener vivencias culturales con actividades que se vayan a realizar a lo largo del año escolar. También será un Museo, porque posee piezas arqueológicas, esculturas, platería y ornamentos litúrgicos, con lo cual la comunidad escolar, pero también la comunidad, podrá valorar y respetar el patrimonio antiguo y cultural, atesorar el mensaje religioso de las obras y fortalecer su fe.
Dentro del Centro Cultural y Museo, se ha colocado el taller de restauración, que funcionaba hace más de un año en la parroquia a cargo del maestro Oscar Guillén y algunos otros restauradores provenientes del Cusco. Entre estas piezas restauradas hay algunas pinturas y esculturas que tienen 350 años de historia.
El objetivo es que esta obra se convierta en espacio cultural para todos los puneños, además de un espacio didáctico para los docentes de religión y de arte de las escuelas. Se espera que este centro cultural se inserte en un circuito turístico, con la finalidad de que los turistas puedan conocer este pasado cultural y religioso del pueblo ayavireño.
Actualmente, la población de la prelatura de Ayaviri es de 250.000 personas, de los que el 95% de católicos. Se trata de un territorio de larga tradición religiosa y de fieles con una fe muy arraigada, pero a la vez de grandes necesidades. Precisamente, el 85% de su población de las provincias de Melgar, Carabaya y Sandia viven en pobreza o en extrema pobreza. La esperanza de vida es de 64 años; el analfabetismo en personas mayores de 15 años llega al 53%; en toda la extensión de la prelatura sólo existen dos institutos superiores con especialidad en agropecuaria, salud, informática y turismo.